El punto de partida
El crecimiento avanzaba más rápido que el sitio.
Pomelo crecía rápido: ampliaba su ecosistema de productos, sostenía operaciones de pago cada vez más complejas y extendía su alcance por Latinoamérica. A medida que sumaba clientes, mercados y capacidades, su forma de comunicar también necesitaba evolucionar a ese ritmo.

Pero cada actualización de su presencia digital introducía nuevas dependencias y convertía lo que debía ser una herramienta ágil de negocio en una restricción operativa cada vez mayor. El sitio ya no solo tenía que explicar el negocio: debía acompañar nuevos lanzamientos, adaptarse a distintas audiencias y escalar al mismo ritmo que la compañía.

















