Fomentar una cultura de colaboración no siempre es fácil, sobre todo en sectores en los que el reconocimiento individual y la competencia suelen ocupar un lugar central.
Crear un entorno en el que se dejen de lado los egos para dar prioridad al trabajo en equipo -permitiendo que las ideas fluyan libremente y garantizando que todas las opiniones sean valoradas y respetadas- requiere un esfuerzo deliberado y diario y la implicación de todos.
Esto significa establecer espacios seguros para compartir ideas abiertamente, garantizando que todas las voces sean escuchadas y respetadas.


